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DATOS GENERALES.

TOPONIMIA.

 

Tenancingo proviene del náhuatl tenantzinco, diminutivo de tenanco, el cual a su vez

proviene de tenamitl, que significa muralla, y la terminación co que denota lugar.

ASÍ TENANCINGO QUIERE DECIR <<LUGAR FORTIFICADO O AMURALLADO>>.

 

UBICACIÓN GEOGRÁFICA.

 

Tenancingo forma parte de los 60 municipios en el que esta dividido el Estado de Tlaxcala. Se encuentra ubicado en el Altiplano central mexicano a 2 260 metros sobre el nivel del mar(msnm); situándose en un eje de coordenadas geográficas que se encuentran entre los 19 grados 09 minutos latitud norte y 98 grados 12 minutos longitud oeste.

UBICACIÓN ESPACIAL

Por otra parte, es importante hacer mención que es un municipio ubicado al sur del estado, por lo que llega a colindar al norte con el municipio de Mazatecochco, al sur y al oriente con el municipio de San Pablo del Monte, al poniente con el municipio de Papalotla y el Estado de Puebla.

 

ÉPOCA PREHISPÁNICA-COLONIAL.

 

Según indicios, San Miguel Tenancingo pertenece a los pueblos de lengua náhuatl de la región de "La Malinche", que abarca poblaciones de los actuales estados de Tlaxcala y Puebla. Todo ello reafirma el hecho de que San Miguel Tenancingo fue una población prehispánica, fundada por teochichimecas mucho antes de 1519.

La vida en Tenancingo durante la Colonia transcurrió en torno al desarrollo y crecimiento de las haciendas, y del comercio entre el Altiplano y el Golfo. A pesar de no saber de  qué manera las reformas borbónicas de 1786, que incorporaron a Tlaxcala dentro de la Intendencia de Puebla, afectaron la vida de la población, y cómo reaccionó ésta en apoyo a la lucha que emprendió el Cabildo de la ciudad capital, para que siguiera siendo una provincia, como ocurrió en el año de 1793. Es importante hacer mención que durante  la Colonia, San Miguel Tenancingo formó parte del tenientazgo de Nativitas, pero a raíz de que fue promulgada la Constitución española de Cádiz, se incorporó a formar parte del municipio de San Pablo del Monte.

 

SEPARACIÓN ECLESIÁSTICA.

 

Tenancingo se separó eclesiásticamente de San Pablo del Monte por un cisma religioso. El acontecimiento debería ser tema de una novela salida de la pluma de Gustavo García Márquez o cuando menos de algún escritor
costumbrista, véase el porque de tal afirmación:

San Miguel Arcángel.

Transcurría el año de 1918 ó 1919 cuando los fieles habitantes de Tenancingo llevaban a cabo los preparativos para realizar la fiesta en honor al patrono del pueblo: San Miguel Arcángel. Para honrar debidamente al santo de alas y espada, los tiaxcas de Tenancingo le solicitaron al cura de San Pablo del Monte, que celebrara una solemne misa de "tres padres", pues eclesiástica y políticamente, Tenancingo dependía de San Pablo del Monte.

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Cuando se llegaba la fecha de la fiesta, el cura Montiel, titular del curato de San Pablo  del Monte no pudo conseguir más que un sacerdote, que en calidad de diácono lo auxiliara en la ceremonia. Pero como era muy celoso de su deber y muy formal en el cumplimiento de sus promesas, no le quedó otra alternativa que echar mano del carpintero Pascual Heredia García, al que llevó en calidad de sacristán. El padre Montiel ofició la misa, el otro sacerdote cumplió con sus funciones diaconales y el carpintero Pascual Heredia García, habilitado de sacristán pronunció un elocuente sermón, que dejó maravillados a los feligreses. Estos desconocían que el destacado orador no era sacerdote, pero creyendo que estaban ante un representante de Dios, no tuvieron el menor empacho en pedirle al cura Montiel que lo dejara en Tenancingo, cuando menos hasta la Semana Santa, cuando él regresaría a continuar prestando los servicios religiosos.

Ante la insistencia de la grey católica que actuaba movida por su buena fé, el padre Montiel no tuvo resistencia en dejar al carpintero Pascual Heredia García como vicario de la población, hasta su regreso a Tenancingo. El cura Montiel tenía la certeza de que el carpintero se comportaría con prudencia y no faltaría a las leyes de la santa iglesia, además de que su estancia en la población sería de corta duración. Pero, resulta que Heredia asumió la función sacerdotal con un profundo celo, oficiando misas, y otorgando los sacramentos del bautizo, matrimonios, etc., Heredia sentía que no podía negarse a cumplir con los deberes religiosos de un sacerdote porque la población lo consideraba como tal.

El padre Montiel se enfermó gravemente por lo que no pudo regresar a Tenancingo en el tiempo previsto, más aún, tuvo que hospitalizarse en la ciudad de Puebla. Heredia siguió durante un largo tiempo atendiendo los servicios religiosos con el contento de la población, hasta que el padre Montiel se recuperó. Este se apersonó en Tenancingo y con sorpresa se enteró de las actividades eclesiásticas de su improvisado ministro, quien en su concepto había incurrido en la comisión de sacrilegio. Lo conminó a dejar el pueblo de inmediato, pero el pueblo inocente no comprendía los motivos de la remoción, intuyendo equivocadamente que la envidia por la popularidad de Heredia, se había apoderado del viejo sacerdote Montiel. La población impidió la salida de Heredia, y a Montiel no le quedó otro recurso que el de regresar acongojado a San Pablo del Monte, arrepentido por el embrollo que había generado la ligereza de su actuación para suplir la ausencia de un verdadero sacerdote. Al enterarse el arzobispo de Puebla de lo que sucedía en Tenancingo, envío varios emisarios a investigar el asunto, pero los enardecidos feligreses terminaron expulsándolos del pueblo. Por otra parte, la jerarquía eclesiástica nada podía hacer pues las relaciones entre la iglesia y el gobierno habían entrado en una fase de franco deterioro.

 

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